Como resultado obtenemos un huevo muy parecido al huevo frito, con toda esa yema bien liquida tan rica para mojar el pancito, pero muchísimo más saludable por que no usamos nada de aceite.
La verdad es que tardé en animarme a hacerlos por que leí y escuche un montón de veces que es una técnica bastante complicada, pero ahora que los hice les digo que no es nada que con un poco de paciencia no se pueda hacer. A mi, por ejemplo, me salió en el primer intento. Lo importante es hacer todo con suavidad para que el huevo no se rompa.
Aparte de ser una muy buena opción para comer solos o acompañados con tostadas, también son perfectos para poner sobre sándwiches o acompañar diferentes comidas, como un wok de verduras, por ejemplo.
